viernes, 22 de enero de 2010

El diálogo en nuestra vida

En el post anterior hablaba sobre la importancia de los diálogos en las creaciones literarias. Ni que hablar en la vida. El diálogo, me refiero a uno en donde las personas no solamente hablen, sino también se escuchen. Y extendido a lo que es un chat o e-mail, que no solamente escriban, sino que también lean.

Los seres humanos somos seres sociales y para relacionarnos necesitamos el diálogo. Para conocernos, para negociar, para llegar a acuerdos, para expresar nuestras opiniones (discutiendo o debatiendo), etc. Pero es muy importante que para que funcione, para que sea un verdadero diálogo y no dos monólogos, ambas personas se escuchen. Y que se escuchen y que lo que le dicen lo procese y responda a partir de ahí. Suena lógico, ¿no? Algunos dirán "es obvio". La famosa palabrita que se usa muchísimas veces y que en la mayoría de las veces, para no decir nunca, es bien usada. No es obvio, hay muchas personas que no escuchan, y si no lo hacen no se puede establecer un diálogo.

Saber que del otro lado hay alguien que nos escucha, es decir alguien con quien podemos dialogar, es muy importante. Seguramente sabiendo esto expresaríamos muchas más cosas. No habría personas que temen hablar sobre algo en particular, o con alguien en particular. Y se resolverían más cosas, se llegarían a más acuerdos, se evitarían malos entendidos, uno aprendería más cosas, porque se atrevería a preguntar más . . .

Hace varios años, cuando escribí el artículo sobre los diálogos dije que son para las creaciones literarias como la sal para la comida: un condimento muy importante. Hoy digo que el diálogo en la vida es un condimento esencial. Si no hay diálogo no existe relación alguna, y de esta manera es imposible vivir. Entonces, mientras mejores sean los diálogos, mejores serán nuestras vidas.

Besos.

jueves, 21 de enero de 2010

El diálogo en creaciones literarias

Hace varios años, estaba haciendo un taller de escritura cuando me di cuenta de que disfrutaba mucho más leer cuentos y novelas en los que hubiera diálogos. Y como prefería leer creaciones literarias con este condimento tan importante, quise aprender a escribirlos para que otro los disfrute al leer mis cuentos. Por suerte, tuve un gran maestro que me enseño a hacerlo: Marcelo Di Marco (http://www.literatura.org/diMarco/diMarco.html). Así fue que nació esta nota, que fue publicada en Fin, un diario informativo cultural on-line (http://www.elaleph.com/fin), y que hoy quiero compartir con ustedes.


El diálogo: un condimento importante


Para mí, el diálogo es uno de los aderezos más importantes de la creación literaria.
Puede compararse con la sal: es casi imprescindible en cualquier comida y, siempre que se utilice en la medida justa, no alterará su sabor.


El diálogo debería ser un todo con el texto; seguir la narración de manera fluida, sin que haya un corte entre uno y otro. Tampoco hay que abusarse: el diálogo tiene una función, que es informar al lector. No es cuestión de insertar en el texto una estructura vacía.


El diálogo nos permite contar algo mediante las voces de los personajes. Hacemos que ellos hablen, razón por la cual es importante tener cuidado de que su lenguaje concuerde con su psicología, su estilo de vida o su profesión, por citar sólo algunos ejemplos.


Además de ser un condimento importante, el diálogo le permite al lector realizar una especie de pausa en su lectura. Le da un descanso visual, que sumado a la alternación de "sonido" —las voces de los personajes son diferentes a la del narrador— provoca variedad y rompe la monotonía. De esta manera el lector se relaja, hace una pausa.


¿Cómo escribirlo?


Una conversación en presente entre los personajes de nuestra historia va marcada por guiones de diálogo, y no por comillas como lo hacen los franceses y anglosajones. En la escritura de habla hispana las comillas son utilizadas para traer discursos del pasado, como cuando el personaje enuncia un pensamiento propio o cuando cita algo que le han dicho.
Tratemos de ponerle etiquetas a la sal y a la pimienta para que el lector pueda diferenciarlas.


Aquí va un ejemplo:
Estaba sola en casa. El día anterior lo había echado a mi marido, después de haber descubierto que hacía ya tres años que me engañaba con su secretaria "Te felicito", me dijo Hernán cuando le conté. "Sabés que podés contar conmigo para lo que necesites".
Ahora sus palabras venían a mi mente. Ahora lo necesitaba. Me sentía sola.


—¿Hernán? —pregunté cuando me atendió.
—Sí, Alicia, ¿cómo estás? —me dijo desde el otro lado del teléfono.


En resumen:


El diálogo, condimento importante en la cocina del escritor, es efectivo cuando forma parte de un todo con la narración. Es decir que tiene que ser fluido, sonar natural y utilizar el lenguaje propio del personaje que habla. Además debe dar información. Los personajes nos ayudan a contar algo, no hablan porque sí. Son nuestras marionetas, nosotros decidimos cuándo hablan y cuándo callan.


Gramaticalmente hablando, es importante que el lector pueda diferenciar un diálogo de otro tipo de recursos, por la utilización de guiones o comillas.


Condimentemos a gusto nuestros textos, pero tengamos en cuenta que los comensales son muchos; así que, por más que nos guste la comida muy condimentada, tratemos de buscar un término medio para que el otro también lo disfrute.


Ahora que han leído la nota, ¿creen que el diálogo es un condimento importante?

Besos.

miércoles, 20 de enero de 2010

Extraño las cartas


¿Hace cuánto no reciben una carta? Me refiero a una carta, no a una factura para pagar.
Me acuerdo cuando era adolescente que había una empresa, que la verdad no recuerdo el nombre, que había creado el sistema de pen pals, que sería amigos por correspondencia. Y podías escribirte con personas de todo el mundo. Me acuerdo de un chico de
Grecia, otro de Japón, de Israel . . . Y era maravilloso recibir sus cartas con esos sobres con dibujos. ¡Uh! Cuanta nostalgia.

Hace años, más de diez años, una década . . . que increíble cómo pasa el tiempo . . . que no recibo una carta.

Así como lo digital reemplaza la película en lo que es fotografía, el DVD al video en lo que es filmografía, los e-mails, en mucho mayor medida, están desplazando a las cartas. O ya las desplazaron.

Claro que es mucho más simple y económico, y mucho más rápido enviar un e-mail desde la comodidad de tu casa, o yendo a un locutorio, que tener que ir hasta el correo para enviar una carta. Y ni que hablar de lo que saldría por ejemplo querer enviar por correo un albumcito de fotos y/o un video. La tecnología nos da la posibilidad, como bien dije antes de economizar y de acortar los tiempos. Y además nos permite enviar diferentes formatos, como fotos y videos con sólo hacer un click.

Y no reniego de todo eso, me encantan los e-mails, pero extraño las cartas. Era tan lindo recibirlas. Escribirlas también. Una elegía el papel, el sobre, el color de la birome con la que iba a escribir . . . había unas que tenían olor, ¿se acuerdan?

Y bueno, los tiempos cambian, la tecnología avanza y los e-mails cobran protagonismo en lo que es la correspondencia.

Igual, de vez en cuando una carta, una postal, una tarjeta sería lindo, ¿no?

Besos.

martes, 19 de enero de 2010

Responsabilidad Social Empresaria


Cuando uno habla de responsabilidad social empresaria se refiere a diferentes acciones que realizan las empresas en forma programada y estratégica. Esto no sólo le da un valor agregado a los receptores, sino que además estas iniciativas refuerzan la reputación de las empresas, sus marcas y productos en donde ellas tienen intereses comerciales.

¿Existe realmente la responsabilidad social empresaria? ¿Esas acciones que lleva a cabo la empresa son realmente porque son parte de su filosofía, de su política o simplemente hace lo que a nivel imagen y financiero le conviene? ¿Es una fachada o hay algo más?

Todos sabemos que la publicidad nos "vende" mucho más que un producto o servicio. Y cuando "compramos" esperamos tener eso que la publicidad nos vende, pero en general no es así, y a pesar de que somos conscientes de eso seguimos comprando inconscientemente para en algún momento tener eso, eso que realmente queremos, eso que nos muestran que nos va a brindar lo que compremos.

Cuando "compramos" una empresa, una marca, también lo hacemos por la imagen que esta nos brinda. Y no sólo por las publicidades de sus productos / servicios, sino también por las acciones de responsabilidad social empresaria.

¿Compramos por lo que nos venden o por lo que realmente es?
Besos.

lunes, 18 de enero de 2010

¿A quien no le gustan las cosas dulces?


Es muy raro oir a alguien que diga que no le gustan las cosas dulces. La mayoría muere por estas cosas que día a día nos tientan y nos llaman por donde vayamos. Vivimos en una ciudad en donde hay kioscos, maxikioscos, en cada cuadra, y en algunos casos más de uno por cuadra. Si a estos les sumamos las panaderías, confiterías, chocolaterías . . . Es muy difícil no tentarse, no tener deseos de comer algo dulce.

Pero hay mucha gente que trata de adelgazar, mucha gente que no puede comer azúcar. Por suerte, en estos últimos años empezaron a aparecer productos dulces que son aptos para diabéticos. En las dietéticas podemos encontrar scons, galletitas, muffins . . . hasta hay dulce de leche (elaborado con stevia). En los kioscos, también podemos encontrar algunos, muy pocos, chocolates, como el Torroncino (de Fel Fort), tableta de la misma empresa, y una tableta de Arcor.

Dicen que el chocolate (que en realidad es el cacao o el chocolate negro) tiene muchos beneficios para la salud porque contiene triptófano, que favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor que lleva a una señal nerviosa que produce felicidad; anandamina, un compuesto que activa receptores cerebrales que producen placer y lucidez mental y además contrarresta el ‘colesterol malo’. Contiene fibra dietética, que favorece el movimiento intestinal; y polifenoles, sustancias antioxidantes relacionadas con la prevención del proceso aterosclerótico y de la aparición de algunos tipos de cáncer. Estos también estimulan la producción de prostacilinas que contribuyen a reducir la presión arterial . . . Son muchísimas las cosas que aporta el chocolate negro, así que a disfrutarlo, pero como con todo, comerlo con moderación.

Pero en general el chocolate que se suele consumir es el chocolate con leche, que pierde muchos de estos contenidos, y que contiene azúcar, lo que suma grasas y por lo tanto calorías. Claro que el chocolate cuanto más negro es más amargo, pero ese es el que nos trae todos estos beneficios.

Y para aquellas personas que aman las cosas dulces y no pueden comer azúcar o no pueden comer harinas, les tengo una muy buena noticia, hay un barcito en Belgrano que abrió sus puertas en el 2009 para que todos ustedes puedan disfrutar de una rica porción de torta o un rico postre sin azúcar, sin harinas y con muy pocas calorías. Hay varios sabores, todos muy ricos, y pueden comerlo tanto en el local, como también comprarlo para llevar. Sus dueñas Miriam y Lili los atenderán como a los dioses. Si quieren más información pueden entrar a http://casadetealma.blogspot.com/ Después pueden contarme cómo les fue. Yo se los super aconsejo.

Besos.

domingo, 17 de enero de 2010

Un Safari muy especial

En uno de los post anteriores les había contado sobre mi experiencia con los safaris fotográficos y quedé en contarles uno muy especial que realice con Marta Strasnoy. Hoy llegó la hora de contarles.

¿Por qué digo que fue especial? Porque tuve la posibilidad de conocer una cultura totalmente diferente a la nuestra, y era acá cerca, en Guatraché, un pueblito de La Pampa. Allí había un colonia menonita.

Tuvimos la posibilidad de entrar allí gracias a una guía de la municipalidad, porque en realidad no se puede entrar, es una colonia cerrada que vive casi aislada de todo. Digo casi, porque tienen un grupito de hombres que son los que tratan con el mundo exterior simplemente para poder comercializar sus productos, pero nada más.

Uno entra allí y ve casitas todas parecidas, muy humildes. Hay muy poca gente en las calles. Allí todos hablan alemán, no saben nada de castellano. No utilizan electricidad, ni agua corriente, y usan ropa que ellos mismos fabrican. No hay autos, hay zulkys. Es increíble, pero parece que uno entra en una película del siglo pasado.

Cuando paramos en la almacén de allí, pudimos ver algunos de sus habitantes llegar en zulkys a hacer sus compras. Teníamos instrucciones de pedir permiso para sacarles fotos. Se imaginan que ellos nunca vieron gente sacando fotos, y menos a ellos. Nosotros eramos como 50 personas con cámaras en mano. Pedimos permiso para sacarle a uno niños que se habían quedado esperando a que el padre volviera de hacer las compras. No saben las caritas, se pusieron a llorar. Imaginense que estabamos todos tratando de hacerles una buena foto. En un lugar tan tranquilo como ese, pobres se asustaron. Todos los que pararon alli aceptaron que les sacaramos fotos pero siempre con desconfianza, nos miraban raro, creo que mucho no les gustaba.

Es muy difícil poder transmitirles con palabras lo que sentí al estar allí. Parecía como si al haber pasado por la puerta hubiera retrocedido mil años, y me encontraba en otro país. Pero no, era en nuestro país, en donde una colonia con sus creencias y sus costumbres se asentó, y de alguna manera siguen su vida en comunidad como si el tiempo no hubiera pasado. Ni luz, ni agua corriente, menos que menos toda la tecnología de la que nosotros usamos y muchas veces abusamos. Viven cerca, pero muy lejos.

¿Se imaginan vivir sin todas las comodidades que tenemos? Lo primero que uno piensa al ver esa comunidad es "yo no podría vivir así". Yo lo pensé. Pero creo que sí, que podríamos. Pero ¿por qué los desarrollos, las cosas nuevas? ¿Por qué elegir quedarse en el pasado?

Besos.

sábado, 16 de enero de 2010

¿Se lo digo?


No somos perfectos. Algunos dirán, "vaya novedad" otros dirán "¿quién dijo?, yo soy perfecto". Lo cierto es que todos tenemos defectos y todos tenemos algo que le molesta a otro, sea esto con o sin razón. Y eso que nos molesta, puede de ir de un simple "no me gusta tal cosa" a " no lo soporto".


¿Deberíamos decirselo? ¿Deberíamos hacerle saber al otro que esa característica de su personalidad o eso que hace siempre nos resulta insoportable?


Hay personas que son divinas, pero tienen determinada actitud o característica que no podemos soportar. A veces es, y hay que reconocerlo, es algo que nos molesta a nosotros en particular, vaya uno a saber por qué. Pero otras veces se trata de algo que a muchos, por no decir a todos, les molesta.


A mí por ejemplo, me molesta mucho cuando me hablan desde un lugar de "si vos no sabes nada". Pero generalmente la persona que lo hace, lo hace siempre, es así su personalidad, entonces ahí deja de interesarme el vínculo con ella. Pero si una persona es divina, y por ejemplo, cuenta cosas personales tuyas delante de otros, o queda en hacer algo con vos y desaparece, o miente, o es convenida, etc. ¿Se lo tendríamos que decir? ¿Si lo hacemos, lo podría cambiar?


Ojo, hablo de algo pequeño, tampoco tratemos de cambiar al otro, porque cada uno es como es, y si lo queremos cambiar ya sería otra persona.


Yo creo que cuando la persona en cuestión es alguien a quien queremos, o alguien con quien tenemos interés en vincularnos, debemos hacérselo saber. No a los gritos, no pasando facturas, no reprochándole nada. Sí de la mejor manera que podamos para que no se ofenda y para que sepa que se lo decimos porque la queremos.


¿Y si no cambia? Bueno, ahí tendremos que evaluar cuan insoportable nos es en conjunto, y si podemos tolerar eso que nos molesta. Hay casos en los que podremos y otros en los que es mejor cortar el vínculo.


Siempre que la otra persona no nos ofenda, humille, degrade, se aproveche de nosotros . . . es mejor cortar el vínculo. Ahora, si la persona es divina, nos respeta, nos valora, y tenemos una buena relación pero tiene pequeñas cositas que nos molestan: aceptemos que no es perfecta. Y que eso es algo bueno porque nosotros tampoco lo somos.


Besos.