domingo, 14 de marzo de 2010

Arte en las calles de Buenos Aires


Cuando caminamos por las calles de Buenos Aires, en donde en general se realizan ferias de artesanos los fines de semana, no encontramos con el arte. Ahí, al aire libre, al alcance de todos nosotros, el arte se nos presenta para que lo disfrutemos, para que lo sintamos.

Las artesanías, las pinturas, las fotografías, la bijouterie . . . todo está expuesto ahí, delante nuestro. Y, claro que también para que si nos gusta algo podamos comprarlo y tenerlo en nuestra casa, o hacer un lindo regalo.

Además de estas cosas, también nos encontramos con el baile y la música. Parejas nos deslumbran con un tango o una milonga, bailando como si lo hicieran el el mejor salón del mundo, pero en nuestras calles, para nosotros.

Hay músicos con sus guitarras, sus bandoneones, sus violines, sus tambores, que en medio del ruido de la calle y de la gente hacen relucir su música para el deleite de nuestros oídos.

No quiero olvidarme de las estatuas vivientes, que hacen un gran trabajo con su maquillaje, sus trajes y su inexplicable capacidad para imitar la quietud de las grandes esculturas que encontramos en las calles.

Disfruten de todo esto. Paseen por nuestras calles y sientanse orgullosos de todo lo que esta ciudad nos ofrece. Sientanse orgullosos de nuestros artistas. No los de grandes nombres, sino de esos que quizá no son reconocidos pero que su trabajo es realmente espectacular.

Les dedico este post a todos los artistas y artesanos que todos los fines de semana están allí dando vida a nuestras calles porteñas. Y quiero agradecer especialmente a Agustina Piaggio y a su pareja que hoy me regalaron un brillante espectáculo de Tango en Adolfo Alsina y Diagonal Sur.

Besos,

sábado, 13 de marzo de 2010

Cuento: Un viaje en colectivo


Un viaje en colectivo

Aproveché la hora del almuerzo para ir al centro. Salir de la oficina era terrible. Allí permanecíamos encerrados como en una burbuja que nos aislaba del calor infernal de la ciudad y nos resguardaba del sol que pegaba con fuerza.

Pero tenía que ir a entregar el recibo de pago; era necesario. Así que junté fuerzas y me fui. En la parada de colectivo no había nadie. Ni la sombra asomaba por ese lugar. Parada bajo el sol, esperando el colectivo sentía que me derretía. Miraba la heladería de en frente y deseaba un helado. En realidad, varios kilos, que lograrán llenar mi cuerpo para refrescarlo.

Traté de imaginarme parada en medio de la nieve rogando que pegara sobre mí un rayito de sol, pero no me dio resultado.

Cuando llegó el colectivo sentí un gran alivio. Como si viniera a rescatarme. Todavía las líneas comunes no tenían aire acondicionado, pero la velocidad del vehículo dejaba entrar una leve brisa por la ventana, que aunque caliente era mejor que nada.

Adelante mío iba sentada una chica de aproximadamente unos veinticinco años. Tenía el pelo negro, largo, y lleno de rulitos. Estaba peinada con una media cola, sujeta por una gomita roja. Iba leyendo. No sé qué leía pero parecía abstraída por el texto.

¡Una cana! Sí, le vi una cana que sobresalía orgullosa del montón de pelo negro. No sabía si decirle. Pensé en tratar de sacársela sin que se diera cuenta, pero no lo veía muy posible.
Subió al colectivo un hombre de unos treinta y pico de años. Era alto, tan alto que casi tocaba el techo con la cabeza. En realidad, con sus rulos. Parecía que llevaba sobre su cabeza una montaña de rulitos marrones enredados. No era lo que se puede decir un "hombre lindo". Quizá si se pusiera una camisa más clásica, en vez de la multicolor que traía puesta y se cambiara los anteojos "culo de botella" (como le dicen) por unos más modernos o por lentes de contacto . . . podía ser mucho más atractivo.

Se sentó al lado de la chica de la cana. Entonces lo vi más de cerca. Sus ojos eran lindos. Celeste mar. Qué no daría por estar en el mar en vez de en el colectivo. Me imaginé en una playa del caribe con mar celeste, tirada en una colchoneta balancéandome con el movimiento tranquilo de las aguas caribeñas. Un hombre grandote bronceado acercándose a mí para traerme mi trago favorito. ¡Sí! Tirada en el mar del caribe siendo atendida por un hombre.

Sonó mi celular y volví a la realidad. Era mi mamá. "Lo único que me falta", pensé.

-Hola má.
-Hola hija, no puedo entrar a mi mail.
-Bueno má, cuando salga del trabajo paso por ahí y te ayudo.
-Pero quería mandar . . .
-Má, no puedo hacer nada ahora. Estoy en el colectivo yendo para el centro.

Siguió tratando de explicarme qué le pasaba, que la computadora le ponía no sé que cosa. Ella no entendía que la máquina sola no hacía nada; que si le ponía una cosa en vez de la que ella quería, era que algo estaba haciendo mal. Le corté prometiéndole que la llamaba cuando llegara a la oficina.

Parece que se había formado una pareja. Los dos de adelante se hablaban. El perfil del hombre permitía que pudiera escuchar lo que él decía, pero a ella no la oía.

-¿Qué lees? –le preguntó el hombre.
-. . . . .
-¿Por estudio o porque te gusta?
-. . . . .
-Disculpame, no quise molestarte –le dijo.

La cara de . . . ¿decepción? Me dio pena. Tenía ganas de decirle que no le diera bola, que era una amargada, que no sabía disfrutar de una conversación agradable mientras viajaba en colectivo y que además tenía una cana.

Ahora si que no le iba a avisar que tenía un pelo blanco. Con el humor que demostró tener con el hombre quizá me daba con el libro por la cabeza. "¡Qué asquerosa!", pensé.

Lo veía al hombre tratando de pensar en algo para retomar la conversación sin que la chica lo sacara carpiendo. Parecía nervioso. Hacía amagues de que le iba a volver a hablar, pero se ve que no se animaba.

Unas paradas más y me bajé. ¿Por qué no se sentó a mi lado? Yo le hubiera hablado. Yo sí sabía compartir una charla amable en el colectivo. Hasta quizá podía haber habido eso que llaman química entre nosotros. Dejé atrás lo que pudo haber sido una gran historia de amor. Hubiera sido un lindo comienzo.

-¿En dónde lo conociste? –me podrían preguntar.
-En un mediodía de verano, en la línea 64 –podría contestar.

Pero no. Me bajé y él siguió su viaje. Si el destino quiere unirnos, quizá volvamos a encontrarnos y en una de esas ese diálogo podría ser real.



Espero les haya gustado este cuento. Tiene varios años, pero lo tengo tan presente como si lo hubiera escrito ayer.


Besos,

viernes, 12 de marzo de 2010

Libro: "Las mil y una curiosidades de Buenos Aires"


Para aquellas personas a las que le gusta conocer más sobre nuestra maravillosa ciudad, y quieren saber más allá de lo que se puede encontrar en guías turísticas, hay un libro que les va a encantar: Las mil y una curiosidades de Buenos Aires, de Diego Zigiotto.

Confieso que aún no lo he leído completo, pero tiene cosas muy interesantes. Tampoco es necesario que lo lean de principio a fin. Podríamos dividir el libro en tres partes (digo podríamos porque tiene otras más pequeñas). En una primera parte tiene curisidades varias, otra que habla sobre "las primeras veces", y una parte "los 48 barrios porteños" que está dividida por barrio. Así que pueden ir leyendo y paseando, y ver en vivo de lo que habla la "curiosidad" comentada. ¿Es buena idea, no?

¿Cuántas veces escuchamos la frase "Estoy en Pampa y la vía" o "Vas a terminar en Pampa y la vía" refiriéndonos al dinero? Diego Zigiotto en su libro nos explica de dónde viene esta frase: "En 1910 comenzó a circular una expresión, que todavía perdura, sinónimo de quedarse sin dinero. En aquellos días, para ir al Hipódromo había que llegar primero hasta la estación Belgrano C, y luego tomar desde allí un tranvía hasta el centro hípico. Como muchos "burreros" se jugaban hasta los últimos centavos, incluidos los del pasaje para el regreso, quedanan varados en la estación Belgrano C, "en Pampa y la vía"."

Si quieren enterarse de más "curiosidades" (de todo tipo) sobre nuestra ciudad no duden de que el libro les va a encantar. Espero les guste.

Besos,

jueves, 11 de marzo de 2010

Aprendamos de quien tenemos al lado

En esta vida todo cuesta plata. Si queremos aprender algo pagamos un curso, un taller, un seminario, etc. Y si no está dentro de nuestras posibilidades económicas desistimos. A pesar de que como decía en un post anterior hay cursos para todos los bolsillos, pero puede que no este justo el que queremos.

O puede pasar que no queremos hacer todo un curso porque queremos aprender a hacer algo determinado. Algo que nos falta saber para completar nuestro conocimiento sobre tal o cual cosa. Aunque hay actividades propuestas hasta para lo más básico hay veces que no encontramos lo que se ajusta a nuestros deseos.

Entonces, yo creo que no voy a decir nada nuevo, pero es una idea, y es lo que yo trato de hacer. Miremos a nuestro alrededor, y acudamos a aquellas personas que saben lo que queremos aprender. Y obviamente, que sepamos que estarían dispuestas a ayudarnos.

Hay una conocida frase que dice "preguntando se aprende". Pregunten, aunque les parezca que es algo totalmente tonto, pregunten. Los que me conocen saben que yo siempre aviso cuando voy a hacer una pregunta tonta. Claro que se la hago a la persona que pienso que me puede ayudar a salir de mi duda o de mi desconocimiento, y cuando el momento es apropiado. Pero no dejo de hacerla porque así uno aprende.

Y si tienen la oportunidad de escuchar a personas que saben sobre algún tema determinado que ustedes desconocen, pero puede llegar a interesarles, pongan el oido.

Como dije antes, no les digo nada nuevo, lo sé, pero quizá alguno de ustedes me lea y se le ocurra algo. Espero que así sea.

Besos,

miércoles, 10 de marzo de 2010

El Zanjón de Granados



El Domingo pasado conocí el Zanjón de Granados. ¿Lo conocen? Es una vivienda aristocrática que perteneció a los Miguens. Se construyó con 23 habitaciones en 1830 y después de la fiebre amarilla de 1871 se convirtió en conventillo. En 1974 fue abandonado y usado como un basural. Después de 20 años de trabajos de reciclaje y recuperación del patrimonio, el año pasado el lugar abrió sus puertas para visitas guiadas diarias en las cuales se pueden observar enormes túneles, cisternas, una celda de esclavos, utensilios utilizados en siglos anteriores y otras peculiaridades del pasado.


Anita "La Jones" sumó este lugar maravilloso a una salida que hace por San Telmo. ¿Cuántas veces fueron a San Telmo y no tenían idea que esta inmensa edificación está ahí para ser visitada. También está el Museo Penitenciario, que era una carcel de mujeres. En esta ocación no hemos ido, pero es un lindo lugar para conocer.

El Domingo, al entrar en el primero de sus salones (que por si alguno está por hacer una fiesta, le cuento que los alquilan para fiestas, eventos y otros) me transporté a aquella casa en la que Poe nos lleva en su cuento La mascara de la muerte roja.



Hace muchos años, Marcelo Di Marco*, quien no sólo me ayudó a mejorar muchísimo mi escritura, a lograr una estructura en mis cuentos, sino que también me presentó muchos cuentistas y obras de ellos. Entre estos cuentos el de Edgar Allan Poe que se titula La mascara de la muerte roja. Y Di Marco lee de una manera tan especial que es como si te mostrara la pélicula en pantalla. Esa película que vi el día que nos contó ese maravilloso cuento, la viví esquizofrenicamente el día que fui al Zanjón de Granados. Fue una sensación rara, especial, que me tomó por sorpresa.

Gracias a Di MArco, y obviamente a Poe, mi visita al Zanjón de Granados tuvo un plus. Es increíble las asociaciones que hace la mente. ¿No?

Les recomiendo muchísimo que visiten el lugar, es un poco caro pero es lindo. Les dejo algunas fotitos.

Besos,

martes, 9 de marzo de 2010

¿Qué nos mueve?

Unos posts atrás hablábamos sobre el Secreto de la Felicidad. ¿Encontraron esas cosas que los hace felices? ¿Esas cosas que les dan placer? ¿Experimentaron?

A pesar de saber qué es eso que disfrutamos hacer, a veces no lo hacemos. Lo postergamos, ponemos excusas de no tener con quien, decimos que no tenemos tiempo . . . o nos da fiaca. Muchos estarán pensando "es verdad, a mi me da fiaca". Yo soy una de esos muchos. Y ni les cuento cuando estoy cansada mi fiaca es como si se cuadriplicara, y no sé si me quedo corta.

Pero sé que si hago un esfuerzo, y a pesar del cansancio, el calor o el frío, y a pesar de la fiaca, después de que hago lo que me gusta me da mucha satisfacción y estoy doblemente cansada pero mucho más feliz. Por esa razón trato de hacer el esfuerzo.

Y hace un tiempito descubrí que cuando organiza con alguien para compartir eso que nos gusta y nos da placer, es mucho más motivador. Es como un empujoncito que nos lleva a comprometernos a hacer eso que nos hace felices. Pero quizá el comprometernos con otro y con anticipación, hace que ese empujoncito sea un poco más fuerte, más intenso. Porque a veces, como decía antes, nos da fiaca y lo postergamos, una y otra vez, y quizá nos perdemos aunque sea un ratito de disfrutar, de sentir placer. Y quizá después nos arrepentimos por no haber hecho algo. Más cuando son cosas en determinadas fechas, que no se repiten hasta el año siguiente, y decimos "bueno, el año que viene". Y así van pasando los años.

Por eso hoy, comparto con ustedes esto que me ayuda a mi: organizar con otra persona. Eso sí, busquen una persona que no les falle, que tenga un poco más de empuje que nosotros. Que sepan que cuando se compromete, lo hace en serio.

Espero que les sirva este consejo. Prueben y si quieren cuenten. Recuerden que si quieren hacer un comentario pero no quieren que se publique, lo pueden hacer aclarando al comienzo que no lo haga.

Besos,

lunes, 8 de marzo de 2010

Día Internacional de la Mujer


El Día Internacional de la Mujer se celebra el día 8 de Marzo y está reconocido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este día se conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona. Es fiesta nacional en algunos países. La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y durante el auge del movimiento obrero. La celebración recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia por Lisistrata, quien empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y que se vio reflejada en la Revolución francesa: las mujeres parisienses, que pedían "libertad, igualdad y fraternidad", marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino, pero no fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.
(texto extraido de Wikipedia)
"Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional."
(Declaración y Programa de Acción de Viena, parte I, párrafo 18)
A todas aquellas mujeres que día a día la luchan para salir adelante. ¡Muy Feliz Día!
Besos,