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jueves, 1 de julio de 2021

Cosas del Otoño

 Hace mucho tiempo que no me siento tan inspirada para escribir. En la noche de hoy, al sacar a mi perro con el viento vino hacia mí la inspiración. Espero les guste lo que escribí y me dejen sus comentarios.


Cosas del Otoño

I

Las hojas son tentadas y convencidas por el viento a dejar los árboles y luego van guiadas por él alegres y orgullosas de haberle hecho caso y estar en libertad. No fue una decisión fácil, les llevó meses tomarla. Abandonar su árbol, el lugar donde nacieron y crecieron, lo único que conocían y dónde sabían que estarían bien. ¿Sabían?

¿Y si el viento tenía razón y era una oportunidad de conocer otros lugares? ¿Y si había algo mejor? Después de todo habían visto o sabían que otras hojas se habían ido con el viento. No supieron que nada malo les pasó, pero tampoco se habían enterado de sus aventuras ni si encontraron un lugar mejor. Y lo más importante desconocían si las promesas del viento eran verdaderas.

¿Y si dejaban lo que conocían y luego se arrepentían? Sabían que una vez que tomaran la decisión de volar, de ir en busca de su libertad, tras las promesas del viento, ya no podrían volver.

Todos los otoños, el viento seduce a las hojas para que lo sigan. Les promete que hay cosas mucho mejores para ellas si abandonan su árbol. Convence a las que ya están grandes y cansadas de estar siempre en el mismo lugar. Ellas quieren vivir experiencias nuevas antes de morir. Escuchan al viento y a sus historias y desean poder hacerlas realidad.

Por eso es que todos los otoños vemos un montón de hojas que impulsadas por el viento dejas sus árboles y con ayuda del viento se van.

¿A dónde van? ¿Vivirán nuevas experiencias? ¿El viento cumplirá sus promesas? ¿Habrá valido la pena abandonar a su árbol donde vivían bien por desear algo mejor?

 

Dice el refrán “el que no arriesga, no gana”. Es cierto, pero no existe ninguno que diga algo así como “el que no arriesga, no pierde”. ¿Por qué será?

II

Los árboles que nacieron y crecieron en el mismo lugar nunca fueron seducidos para salir a vivir nuevas aventuras. Nadie se animó a proponerles tal cosa. A ellos que son tan grandes y tan fuertes, que frente a todo aún siguen en pie nadie se atinó a ofrecerles nada. ¿Por qué será?

Ellos que le dan vida a cientos de hojas todos los años, que las ven crecer y nacer. Esos seres que en el fondo sufren por el abandono de sus queridas hojas. Pero no pueden retenerlas. Cuando van que empiezan a cambiar de color saben que están siendo convencidas por el viento y no pueden evitar dejarlas ir. Saben que es decisión de cada una, que vivieron mucho tiempo allí y que debe dejarlas en libertad.

¿Esa imagen fuerte que tienen es real o solo una apariencia? ¿Habrán sido seducidos y decidieron quedarse? ¿Eligen morir donde nacieron o no supieron cómo ser libres? ¿Será que no se animaron a experimentar nuevas aventuras? ¿Si se hubieran atrevido cómo les hubiera ido? ¿Habrían ganado o perdido?


sábado, 21 de marzo de 2020

Bienvenido Otoño


Llegó el otoño, un otoño muy especial que nos encuentra en un mundo convulsionado por el coronavirus. Nos encuentra a todos en nuestras casas tratando de que el virus no se expanda como pasó en otros países, Pero con la ayuda de todos, cada uno aportando desde su propio cuidado personal y a su vez de quien tiene al lado vamos a salir de esta situación con el menor daño posible. ¡Así que a cuidarnos y a colaborar con las medidas tomadas!
De todas maneras, más allá del coronavirus, el otoño llegó. Se terminaron los días de verano, el calor intenso, para dar lugar a un clima agradable. Personalmente, junto con la primavera, el clima de otoño es el que más me gusta.
Ya terminaron las vacaciones. Ya comenzó el año escolar, ahora frenado, transitándolo de una manera diferente, pero inició. En fin, habíamos vuelto a nuestras rutinas, ahora cambiadas radicalmente.
Como saben, en esta estación los árboles empiezan a prepararse para soltar sus hojas para darle lugar a hojas nuevas que cobrarán todo su esplendor en la primavera. Y a las que caen, y ahora más que nunca con el tema de la cuarentena, decorarán nuestras veredas cambiando el paisaje.
Eso me hizo pensar: podemos aprender de los árboles a soltar para dar lugar a cosas nuevas. Soltar viejos hábitos, soltar lo que no nos hace bien, soltar cosas materiales que no usamos, soltar prejuicios y formas de pensar . . . ¿Qué más se les ocurre que podemos soltar? ¿Qué querés soltar?
A veces en muy difícil pero si tenemos claro qué es lo que queremos soltar en algún momento vamos a poder. 
Además, lo bueno de soltar es que dejamos lugar o espacio para cosas nuevas. Así que animate, solta eso que te cuesta tanto. ¿Qué es? Contanos.